Acuerden cómo practicar

Decidan si hablarán primero en un idioma y después en el otro. Pueden usar turnos de diez minutos y un tema sencillo: presentarse, contar una rutina o describir una comida. Si una persona está empezando, reduzcan el ritmo sin convertir la conversación en un examen.

Comprueba el significado

Cuando una palabra te resulte familiar, confirma cómo se usa en esa frase. Puedes pedir un ejemplo o repetir lo que entendiste con tus propias palabras. Lleva una lista pequeña de expresiones útiles y del contexto en que aparecieron, no solo de traducciones aisladas.

Celebra la conversación

Al terminar, comparte una expresión nueva y una pregunta para la próxima vez. Evita corregir cada detalle si la otra persona solo quería conversar. Preguntar “¿quieres que te corrija ahora o al final?” ayuda a respetar su forma de aprender.